Reseña| El chico de las estrellas

domingo, 9 de octubre de 2016


Título: El chico de las estrellas.
Autor: Chris Pueyo.
Editorial: Planeta
Páginas: 201
Erase una vez un niño que jamás vivió más de dos años seguidos en una misma casa, así que decidió pintar las paredes de todas sus habitaciones con estrellas. Su rechazo al colegio y una familia inusual lo empujarán a emprender un viaje donde o todo serán constelaciones y pedirle deseos a la luna. Es hora de bajar al barro, equivocarse con una princesa y terminar encontrando a un príncipe... ¿o no?Sus ansias de libertad, tres antídotos de supervivencia y unas botas plateadas lo acompañarán por un mundo muerto donde los sueños llegan descalzos y despeinados a Ninguna Parte.

 "Y recuérdame solo si crees que me lo merezco. Léeme despacito y fugaz. Déjame entrar pero no me invites a dormir. Ten conmigo la cita que tendrías con esa persona a la que deseas para algo más que un buen rato pero te da miedo pedirle algo serio. "
Creo que no existe mejor forma de explicar cómo leí este libro que citando a su mismo auto, "despacito y fugaz". El chico de las estrellas se hizo bastante popular en la blogosfera, por esa misma razón no pude resistirme a leerlo cuando tuve la oportunidad.
Y a pesar de que no encontré una historia compleja, si encontré una historia sincera, siempre he creído que una de las cosas más difíciles que puede hacer el ser humano, es abrir su alma y dejarse expuesto ante la vista de los demás (porque créanme, esos un acto más aterrador que estar desnudo frente a una multitud).
Y ver a un autor tan joven, tomar ese paso, abrirse de esa forma, creo que es algo digno de admirar.
El chico de las estrellas no es solo la historia de un chico que se dio cuenta de que era gay, es la historia de un chico que aprendió a creer en si mismo, aprendió a amar, y a aceptarse, aprendió a darse cuenta de que merecía ser feliz. Aprendió a vivir.
Y cuando encuentras a un autor que es capaz de crear magia con sus palabras, no es algo que quieras leer deprisa, al igual que una buena película o el café en pleno invierno, es algo que sientes despacio, lentamente, buscando no perderte ninguna emoción, ninguna sensación.
Chris Pueyo me sorprendió, puedo admitir que me sorprendió de una manera tan sorprendente que la sorpresa es una palabra muy corta para describir cuanto me sorprendió.
¿Puede un autor lograr contar una historia desgarradora, sin dejar que la magia abandone cada página? Si, si se puede. Y este chico lo demostró.
"Eres un desastre, pero lo conseguirás."
La historia es una especie de autobiografía, nos cuenta su historia, algunos dirán que la cosa más difícil de escribir es sobre uno mismo, hay que ser valientes para poder ser honestos sobre lo sucedido, poder abrirnos sin temor a sentirnos vulnerables. 
Conocemos a tantos personajes, con nombres tan peculiares, como memorables. La dama de hierro sin duda es una de mis favoritas, la mujer que salva a la gente escuchándola, ¿cuántas veces nos encontramos desesperados por ser oídos?
O La Mujer de las Velas, La Chica del Reloj de Pulseras, o el mismo Chico más apuesto del mundo, todos son personajes que brindaron su granito de arena a la historia, y que la volvieron realista, sensible, y honesta.
Es difícil explicar cómo me sentí una vez que acabé el libro, pero si tuviera que describirlo en una palabra, sin duda sería: mágico. Y no porque su personaje se llame "El chico de las estrellas", tampoco por Peter Pan y su afición a no crecer. No, las páginas destilan esa magia, esa sensación que envuelve al lector, entretejiendo hilos de sueños y polvo de hadas a su alrededor, hasta sumergirlo en las profundas palabras de la historia.
¿Qué puedo decir que no se haya dicho ya? El chico de las estrellas es uno de los personajes más reales que he podido leer, tanto como las estrellas que pinta en sus habitaciones del color de su alma, porque tener habitaciones con el color de tu alma es importante, y si alguna vez viajo a Madrid, espero poder ver alguna de esas paredes en las cuales él dejó su rastro, su huella, para aquellos que aún creen en los sueños y aquellos cuyo niño perdido sigue brincando y dando saltos de alegría ante cada nueva aventura.
Me gusta pensar que la chica que comenzó leyendo este libro, es distinta a la chica que lo acabó, y sé que es algo muy cursi que decir, pero él libro consiguió lo que muy pocos libros consiguen: hacerme sentir que el mundo podía detenerse, porque yo quería bajarme y quería disfrutar de cada palabra, cada frase y cada oración del libro, paladearla hasta que la supiera casi de memoria.
Ahora tengo una pared que pintar con las constelaciones, tengo boletos que marcar con fechas importantes y unos cuantos deseos que soplarle a la luna.


En resumen, «El chico de las estrellas» es una historia conmovedora, realista y honesta, que nos recuerda a ese niño perdido que todos fuimos, nos sumerge en las constelaciones y nos da un paseo por los sentimientos y recuerdos.
Con un protagonista con botas plateadas, boletos con recuerdos y paredes con constelaciones, solo puedo decir que 
yo si creo en El Chico de las Estrellas, 
yo creo,
 sí creo.


5 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Llevo un tiempo con curiosidad por este libro y la verdad es que no descarto leerlo.
    Me ha gustado un montón tu reseña, se nota que realmente lo has disfrutado y transmites mucho eso.
    ¡Un besazo!

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  2. ¡Buenas! Jo... Gracias a reseñas como esta, cada vez tengo más ganas de leérmelo. A ver si me animo ♥.
    Un besazo.

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  3. Justo lo terminé de leer hace unas semanas, y lo cierto es que me decepcionó un poco, tal vez porque solo había leído reseñas positivas. Igualmente me gustó.

    ¡Muchas gracias por la reseña y un beso enorme!

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  4. Hola :D
    La forma en que te expresaste sobre este libro fue preciosa. Se nota que de verdad te llegó.
    ¡Saludos!

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  5. ¡Hola! Se nota que te ha gustado este libro, sobre todo por las palabras que utilizas y esos párrafos tan bien cuidados y dedicados sólo y exclusivamente a la gran y sincera historia de Chris.
    ¡Un beso, te veo en mi blog! Vengo de la iniciativa Granitos de arena y ya te sigo.

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